Kai & Leoncita

Thomas Rodrigues March 9, 2013 Paccha view in flickr

On Thursday we went to Amaru as usual, but this time we got to do some field work. We made it to the Zoo and followed Ernesto to the back of the mountain. With only two falls, we made it down about halfway and stopped along an old, overgrown road. Ernesto split us into groups and handed us a bird guide, a plant guide, and a sheet of paper, telling us that we were going to do a field survey today. We all split off into our respective places to observe, (hopefully) identify, and record all the different organisms that we encounter. I was lucky enough to be partnered with our professor. We trudged toward a dilapidated old house that I later discovered housed two lions for a short time and had hundreds of cow bones buried in the front yard.

We ambled along, Ernesto telling me different Spanish names of plants and me telling him some common names in English. A screech of an aplomado falcon later and we were in the thick of it. I was shoulder high in brush, flipping over old tires and plywood planks. With each great big heave it was like throwing back someone’s curtains and peering into their homes while they scurry around searching for something to cover them. Half an hour of this yielded observations for wolf spiders, stick bugs, grasshoppers, falcons, pigeons, sawgrass, deer prints, eucalyptus, jumping spiders, horsetails, dientes de león, succulents, ficus, a centipede, a deadly relative of the black widow, a small scorpion, and many others- and that was just Ernesto and I.

After coming back together and sharing our findings, we talked about the importance and difficulty of conducting accurate organism surveys. They need to be at regular intervals, cover a great distance, accurately identify species, and continue for a long time period. With rain sprinkling on our backs we trudged up the hill and hopped back into the van.

En jueves, nosotros fuimos al Amaru para hacer trabajo en el campo. Después de llegando al Amaru, fuimos detrás de la montaña y abajo. Con solo dos caídas, estuvimos al mitad de la montaña, y paramos al lado de un calle vieja con mucho vegetación. Ernesto nos separó y nos presto una guía de pájaros, una guía de plantas, y una hoja de papel para hacer una encuesta de organismos. Nosotros fuimos al nuestras lugares para observar, identificar, y recordar todo que encontramos.  Yo tuve suerte y estuve en una pareja con nuestro profesor. Fuimos por una casita vieja que después aprendí que hubo dos leónes al dentro y muchos huesos abajo de la tierra.

Nosotros caminamos, Ernesto me dijo los nombres de las plantas y animales en español y yo le dije unos nombres en íngles. Un chillido de un halcón aplomado después y estuvimos en hierbas altas. Yo volteé llantas viejas y pedazos de madera para encontrar animales. Era como mirando por una ventana en una casa cuando el residente corre, buscando un otro lugar para esconder. Una media hora da una cosecha de arañas de lobo, insectos palos, saltamontes, halcónes, palamos, césped, pistas de venados, eucalipto, arañas saltandas, colas de caballo, chilcon, dientes de león, suculentos, ficus, ciempiés, una araña fatal, un escorpión, y muchas otras.

Después de nos reunimos, nosotros hablamos sobre lo que encontramos. Ernesto habló sobre la importancia y dificultad de haciendo investigaciónes. Necesita hacerlos por un tiempo largo a intervalos regulares, sobre un distancia grande, y identifica especies correctamente. Con una poquita de lluvia en nuestras espaldas, nosotros caminamos para la bus y salimos.